No somos distintos

Hoy en día todos tenemos vida digital y presencia en internet. 

La vida digital nos está causando algunos dolores de cabeza, grandes o pequeños, todos hemos tenido alguna experiencia no demasiado grata ya sea por el uso directo, como por el uso indirecto de alguna red o whatsapp.  En las familias está causando también muchos problemas. 

¿Por qué? Porque los padres e hijos pertenecemos al mismo mundo con matices diferentes.  El mundo es el mismo, sólo que hemos añadido algunos espacios y herramientas nuevas de interrelación, por lo demás… nuestros adolescentes son iguales que nosotros…

El tiempo

Todos hemos “luchado por el tiempo” tiempo de más para salir con los amigos y quizás tiempo de menos para dedicarle a los estudios o tareas de la casa…

El lugar de encuentro

Antes, nos relacionábamos en la plaza, o en una calle concreta, o en la playa, o en un local … y los lugares de encuentro iban cambiando también dependiendo de la época y las edades. Hoy se relacionan en las redes, en las suyas, en las “de moda”… Y también cambian de redes y también esas redes desaparecen… tal y como lo hacían nuestros lugares de encuentro…

 El ocio y los rituales

El ocio adolescente era limitado, sin embargo los adolescentes éramos iguales a los de ahora. Para salir  pensábamos en qué llevar, íbamos a concocer a otras personas, nos surgían sentimientos, ilusiones, desilusiones, nos influía el concepto que tenían de nosotros los demás, queríamos pertenecer, teníamos contradicciones, a veces se metían con nosotros, otras veces hablaban de nosotros… comíamos pipas y paseábamos calle arriba y calle abajo, reíamos, llorábamos. 

Las modas

¿Quién no ha tenido un objeto de moda? Las chapas, los chinitos de la suerte… ¿Quién no ha ido “a la moda”? Todos hemos sucumbido a las camisetas flojas de tres tallas más con unos tejanos rotos (caseros)  ¿Quién no se ha peinado como algún presentadora o actor? El peinado de Julia Otero, el corte de un futbolista…

Hoy los chavales hacen lo mismo pero en otro lugar… su lugar es internet, las modas son “virales” y frugales, porque con tanto influencer, ya no hay tiempo que el pelo crezca para hacernos el corte del famoso… 

Tampoco da tiempo a seguir la moda, porque hay tanta… quizás por eso a veces al ir por la calle veo un montón de estilos en la misma persona: animal print, deportivas, lentejueles, fosforito, camiseta con mensaje, gafas hipster, pañuelo retro… y yo no se pero me confundo. Quizás soy de esa otra generación y sólo puedo asimilar tanta información por separado… y quizás es que esa infobesidad” nos está haciendo “perder el norte”… y “el sentio” como dicen en el sur.  El caso es que al igual que me pasa a mi.. les pasa a otros muchos padres y no es malo, es sólo diferente… 

Si todo es lo mismo…  ¿Por qué,  nos parece todo diferente?

Porque hay cosas que han cambiado ¡y mucho! 

La rapidez, lo efímero de las cosas, eso es diferente, radicalmente distinto… Las redes, internet, la comunicación 2.0, la revolución tecnológica lo ha cambiado todo…  y surgen muchos términos que nos ofrecen soluciones a todos esos nuevos problemas.

Todos vivimos “de guardia”. 

Antes sólo conocíamos algunas personas que estaban 24 horas conectadas… los médicos, bomberos, policía, diplomáticos y las farmacias y hospitales… Sin embargo, ahora al estar todos conectados y accesibles 24h  estamos “de guardia”. 

Hoy, todo es ya.

Se terminó el esperar. La frustración aumenta cuando los jóvenes han de esperar, la no inmediatez es difícil de gestionar. ¿Por qué? Porque hoy todo es inmediato.  Hoy buscamos la “resilencia” como un valor, sin embargo, si entendemos la resilencia como esa capacidad a resistir  y sobreponerse ante la frustración…  ¿éramos antes más resilentes?

¿Precavidos, aferrados o simplemente abducidos?

En la sociedad de lo efímero… todo es para siempre. Contradictorio, pero… quizás algo cierto. Todo queda, hoy almacenamos  y almacenan fotografías, datos, metadatos infinitos en espacios pequeños, pocas veces lo revisamos o disfrutamos de las fotos o videos que tomamos pero por algún motivo, estamos bien porque “lo tenemos grabado”.  ¿Por qué esa necesidad de guardar cosas que seguramente no nos sirven para nada? ¿Para qué queremos tantas fotos de platos de comida si no somos cocineros? ¿y de de pies si no somos podólogos?  Pues hoy intentamos capturarlo todo incluso lo que no sirve para nada. Es como lo de llevar en la maleta para ir de vacaciones un montón de cosas “por si”… hace frio, calor, llueve, salimos, hay piscina…  Guardamos las fotos y videos “por si un día” en ésta vorágine dedicamos ratos a ver y editar videos o hacer un álbum de fotos?

Yo creo.

Todo está ahí, guardadito en las redes, o en una memoria externa los más precavidos, sin embargo, en realidad, no lo tenemos nosotros. Facebook no es nuestro, Instagram… tampoco. Creemos que lo tenemos, pero en realidad “tocamos” poco esas cosas, vemos poco los videos y fotos… Sabemos que están aunque no las veamos. 

Mindfulness… lo de toda la vida. 

Ahora está de moda el mindfulnes… y yo me pregunto… ¿Qué mejor mindfulness que saber que el momento pasa y si no se aprovecha se esfuman para siempre?

Antes, éramos conscientes del aquí y ahora, y no porque fuéramos más listos, ni más profundos ni más reflexivos…  Antes… esperábamos toda una semana para ver el capítulo siguiente, ¿te acuerdas? Toda una semana para ver el siguiente capítulo de V o de l coche fantástico. Antes, cuando tenías que ir al baño durante una peli… esperabas a los anuncios porque si no te perdías un poco. Si venían a visitarte cuando estabas viendo la serie semanal… te daba hasta rabia porque te perdías lo mejor y luego no sabrías que había pasado durante TODA una semana, con sus SIETE días y noches completitas.  Esos trozos, esos capítulos que te perdías cuando estabas de viaje… se esfumaban y nunca volvieron. 

Hoy las cosas se evaporan, no se esfuman, todo puede volver, como el ciclo del agua…Hoy… ponemos pause en netflix, lo buscamos después en “a la carta” e incluso en youtube….

¿Generosos  o inconscientes?

¿Te acuerdas cuando antes alguien te regalaba una foto? Una foto era un regalo preciado, un tesoro que todos hemos guardado. Hoy, nos pasamos el día regalando fotos nuestras. ¿Y luego decimos que la sociedad actual es más egoísta?  Egoísta, no se, pero ególatra… bastante más. ¿Para qué? Antes regalábamos fotos para algo, para que se acuerden de nosotros, para que recuerden ese día… ¿hoy? Somos una especie de “generosos compulsivos”, no paramos de regalar fotos a todos. 

El mundo al revés. 

Es curioso. Cuando ponemos algo en las redes, no sabemos su alcance, perdemos el control. Toda la vida, los cotilleos, los rumores, el qué dirán han sido fuente de horas y horas de tertulias en todos los rincones de España y parte del extranjero.  Normalmente, no nos gustaba, no queríamos que la gente hablara, deseábamos que cada uno se meta en su vida y deje a los demás tranquilos.  Ahora… ponemos todo en las redes esperando comentarios… y claro… a veces no son buenos y entonces le llamamos acoso cibernético… Pues si no queremos que la gente pueda meterse con nosotros… miremos qué ponemos!

Sé que unos cuantos pensarán. Yo quiero hacer lo que quiera y que nadie me ataque o se mofe de mi.  Y lo cierto es que eso sería lo ideal. El mundo en el que el respeto y libertad primaran sobre todo, pero por desgracia… internet no es ese mundo. ¿Imaginas ir por la calle con una maceta en la cabeza?  No creo que nadie dijera nada(aunque miren), ¿Qué crees que pasaría si lo grabas y pones ese mismo video en internet? Crees que habría muchos que miren sólamente o se comentaría?

Con todos estos matices… ¿cómo no va a haber malos entendidos entre padres e hijos? ¿Cómo la brecha digital no es un problema?

Lo único que podemos hacer para acortar esa distancia intergeneracional es reflexionar, aceptar y buscar un equilibrio para encontrar nuestra libertad en un mundo complejo. 

Hemos de reflexionar sobre tanto cambio en la tecnología y cómo afecta a nuestras vidas, las de los de antes y los de ahora. 

Hemos de adeptar que el mundo cambia, que nosotros vivmos otras cosas y nuestros hijos e incluso nuestro mundo y hábitos ahora distan bastante de lo que tuvimos. 

Hemos de aprender a establecer también una “etica y valores “ para la vida digital para poder decidir y marcar nuestro equilibrio, algo tan personal como en el resto de cosas. 

Hemos aprender a hablar con nuestros hijos sobre su vida digital, lo que nos extraña no para darles lecciones sino desde la sorpresa e incomprensión en la que nos encontramos porque estamos intentando adaptarnos a una época totalmente diferente. Una época que plantea muchos retos pero también innumerables ventajas para el que conoce y decide con sensatez.  

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